domingo, 1 de agosto de 2010

D.I.Y: "Drogas", un poema de Dennis Cooper

Harto de fatigar en vano la red en busca de textos de Dennis Cooper, espanto la modorra, me arremango y me atrevo a traducir yo mismo este solitario poema suyo que supe conseguir. Mientras que ningún esclarecido comparta el ansiado link de descarga de algún ejemplar digitalizado, se impone que continúe incurriendo en traducciones propias que oportunamente iré publicando aquí (de todos modos nadie debería respetar a los traductores de poemas, todos falsificadores de la peor calaña). Considérese a mi favor que si traduzco las palabras de este "maricón-drogón-vicioso-anormal-mente podrida" lo hago teniendo como meta contribuir, en la medida de lo posible, a un noble fin: la destrucción del puto mundo. Au revoir.


Drogas

Un amigo muere una noche,
traga demasiadas pastillas
camino a una fiesta
y se pone pálido como el polvo
bajo un rayo de luz de luna.
Tú ansías volver a alcanzarlo,
toda tu vida.
Un sacerdote te dice
que lo encontrarás en el futuro
al amparo de la muerte;
estarás a su lado y cantarás
y él resplandecerá.
Nosotros te decimos que te nos unas,
emborráchate, drógate, olvídalo.
Un dia te inyectas tanto
que te desplomas.
Esperas verlo, pero
empiezas a sudar frío,
te sientes más estúpido, 
como si hubieses tomado sedantes.
Ahora tú y él caminan por las mismas nubes 
sólo cuando nos drogamos y repasamos nuestra vida,
llena de cadáveres,
y brillante como un cielo detrás de nosotros.

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Les dejo otra dosis, faloperos del desasosiego:

Diez amigos muertos

Cass Romanski, 23 años, y su prometida prepararon la cena en el hogar de sus padres en Arcadia. Después de que éstos se acostaran, discutieron sobre la fecha de su futura boda. El se puso histérico, se encerró con llave en la habitación contigua, y se pegó un tiro en la cabeza.
Eric Brown, 16 años, conducía su motocicleta muy cerca de su casa en Glendale. De repente se encontró un bache, perdió el control y salió disparado por encima del manillar contra unas rocas.
Mervyn Fox, 56 años, pasó la noche en la casa de la piscina de la residencia de su mujer, de la que estaba separado, en Altadena. Tenía muy mala cara desde hacía semanas. Leyó parte de “The Devil of London” de Aldous Huxley, ingirió un frasco entero de pastillas para dormir y se tumbó en la cama.
Bunker Spreckles, 28, estaba en una fiesta. Se había chutado heroína por primera vez al comenzar la velada. Después de excusarse ante sus amigos caminó hasta su coche y se metió dos picos más.
Robert Beton, 43, estaba teniendo problemas con su amante, John Koening. Se pelearon y Koening se marchó. La amiga más antigua de Beton, Annetta Fox, pasó a verlo y trató de consolarlo. Se bebieron una botella entera de champán y luego se fue a su casa. Poco después él se pegó un tiro en el pecho. Annetta afirmó que en ese preciso instante su coche dio un brusco bandazo hacia la izquierda.
John Wells, 25 años, estaba cargando su tabla de surf en una furgoneta a pocos metros de la autopista del Pacífico en Huntington Beach. Era un claro día de primavera. Un coche a toda velocidad se le vino encima y lo lanzó a nueve metros de altura.
Michael Thompson, 28 años, conducía su Cadillac negro por el Laurel Canyon Boulevard hacia Mulholland Drive. Se desvió de la carretera en un lugar alejado, dejó el motor encendido y se tumbó en el asiento trasero, chupando una manguera que había conectado al tubo de escape.
Annetta Fox, 55, ingresó en el hospital a causa de una bronquitis. Pronto descubrieron que también tenía cáncer de pulmón. Le extirparon un pulmón. Un mes más tarde, ya en su casa, se levantó de la silla para ir al baño y le fallaron las piernas. La llevaron rápidamente al hospital, donde descubrieron que el cáncer se había extendido por todo su cuerpo.
John Flanigan, de 26, se vio confinado a una silla de ruedas. Año tras año se fue debilitando y finalmente tuvo que permanecer todo el tiempo en la cama. La noche anterior a su cumpleaños veintisiete, la excitación por la fiesta del día siguiente lo dejó agotado y entró en coma.
David Sellers, 17, conoció a un señor mayor en un bar y le acompañó a su casa. Cogieron. El hombre le dio algo de dinero. Luego se acercó a una cabina telefónica y llamó a su compañero de cuarto para que lo recogiera en coche. En medio de la conversación un vaso sanguíneo reventó en su cerebro.
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4 comentarios:

MKrieg dijo...

yeah, gracias por este documental enfermo, y otra cosa, no tendras por ahi el documental de you gonna miss me" del rocky ericksson, genial documental que habla acerca de su punto cumbre con el rock psicodelico y su caída con la esquizofrenia :D

Lee dijo...

manto de piedad para ese documental que se ceba con el patetismo de un roky acabado.

aplaplac dijo...

uta viejo la ultima parte esta al parecer dañada por que no descarga mas de 41 Mb si puedes subirla nuevamente seria muy agradecido

Lee dijo...

Volví a subir la última parte, avisame si te funcionó.